El embrión (nombre que recibe el futuro bebé durante los tres
primeros meses de embarazo) es fruto de la unión de dos gametos (células
sexuales), uno que procede de la mujer (el ovulo) y otro del hombre (el
espermatozoide). El embarazo es fruto de esa unión, es decir, de la
fecundación, un proceso que parece sencillo pero que entraña más complejidad de
la que asumimos.
Cómo se produce la fecundación
1. Los espermatozoides
buscan el óvulo
Durante el coito, los espermatozoides penetran en la vagina.
Al no convenirles el medio ácido de ésta, emigran hacia el cuello (un medio
alcalino más favorable), atraviesan el útero y llegan a las trompas de falopio
en un par de horas. Allí pueden sobrevivir de 48 a 72 horas (fuera de la mujer
viven menos de 24 horas). Es decir, la fecundación puede producirse dos o tres
días después del encuentro sexual.
De los cientos de millones de espermatozoides que contiene el
semen, apenas un centenar consigue llegar hasta el óvulo (el resto se agota y
muere) y solo uno de ellos logrará entrar en su interior y fecundarlo. Cuando
ocurre, la membrana del óvulo, hasta entonces permeable, altera su estructura
química y cierra el paso al resto de espermatozoides.
2. Unión de un óvulo y
un espermatozoide
Al unirse con el óvulo, el espermatozoide pierde la cola y
fusiona su núcleo con el del gameto femenino. De esta simbiosis nace la primera
célula del bebé: el huevo fecundado o cigoto, que contiene una información
genética única: desde el color de ojos hasta la estatura aproximada que tendrá
el nuevo ser humano.
3. Viaje del huevo al
útero.
Empujado por los impulsos musculares de la trompa y la ayuda
de unos cilios vibrátiles (una especie de pelillos) que hay en ella, el huevo
fecundado inicia un viaje de tres a cuatro días hacia el útero.
A las pocas horas de la fecundación se divide en dos células
y en el camino continúa desdoblándose en partes iguales.
Cuando llega a la cavidad uterina consta de 16 células y se
parece a una mora (mórula).
No anida de inmediato, porque aún no ha alcanzado el
desarrollo necesario, sino que permanece libre dos o tres días (sufriendo
nuevas modificaciones) antes de implantarse en la mucosa uterina.
4. Implantación del
óvulo
La implantación tiene lugar siete días después de la
fecundación, es decir, 21 ó 22 días después del inicio de la última regla.
El huevo se sitúa sobre el endometrio y se adhiere
fuertemente a él como una ventosa.
La capa exterior excava una especie de nido y forma el
trofoblasto, una membrana que luego dará origen a la placenta, que nutrirá al
bebé durante su estancia en el útero. A partir de ese momento, el desarrollo
del embrión es constante y los cambios se suceden hora a hora hasta el día del
parto.
El embrión (nombre que recibe el futuro bebé durante los tres
primeros meses de embarazo) es fruto de la unión de dos gametos (células
sexuales), uno que procede de la mujer (el ovulo) y otro del hombre (el
espermatozoide). El embarazo es fruto de esa unión, es decir, de la
fecundación, un proceso que parece sencillo pero que entraña más complejidad de
la que asumimos.
Cómo se produce la fecundación
1. Los espermatozoides
buscan el óvulo
Durante el coito, los espermatozoides penetran en la vagina.
Al no convenirles el medio ácido de ésta, emigran hacia el cuello (un medio
alcalino más favorable), atraviesan el útero y llegan a las trompas de falopio
en un par de horas. Allí pueden sobrevivir de 48 a 72 horas (fuera de la mujer
viven menos de 24 horas). Es decir, la fecundación puede producirse dos o tres
días después del encuentro sexual.
De los cientos de millones de espermatozoides que contiene el
semen, apenas un centenar consigue llegar hasta el óvulo (el resto se agota y
muere) y solo uno de ellos logrará entrar en su interior y fecundarlo. Cuando
ocurre, la membrana del óvulo, hasta entonces permeable, altera su estructura
química y cierra el paso al resto de espermatozoides.
2. Unión de un óvulo y
un espermatozoide
Al unirse con el óvulo, el espermatozoide pierde la cola y
fusiona su núcleo con el del gameto femenino. De esta simbiosis nace la primera
célula del bebé: el huevo fecundado o cigoto, que contiene una información
genética única: desde el color de ojos hasta la estatura aproximada que tendrá
el nuevo ser humano.
3. Viaje del huevo al
útero.
Empujado por los impulsos musculares de la trompa y la ayuda
de unos cilios vibrátiles (una especie de pelillos) que hay en ella, el huevo
fecundado inicia un viaje de tres a cuatro días hacia el útero.
A las pocas horas de la fecundación se divide en dos células
y en el camino continúa desdoblándose en partes iguales.
Cuando llega a la cavidad uterina consta de 16 células y se
parece a una mora (mórula).
No anida de inmediato, porque aún no ha alcanzado el
desarrollo necesario, sino que permanece libre dos o tres días (sufriendo
nuevas modificaciones) antes de implantarse en la mucosa uterina.
4. Implantación del
óvulo
La implantación tiene lugar siete días después de la
fecundación, es decir, 21 ó 22 días después del inicio de la última regla.
El huevo se sitúa sobre el endometrio y se adhiere
fuertemente a él como una ventosa.
La capa exterior excava una especie de nido y forma el
trofoblasto, una membrana que luego dará origen a la placenta, que nutrirá al
bebé durante su estancia en el útero. A partir de ese momento, el desarrollo
del embrión es constante y los cambios se suceden hora a hora hasta el día del
parto.
Muy interesante, gracias por la información
ResponderBorrarUrna información lo explicas todo muy bien
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